miércoles, 2 de febrero de 2022

Bach al piano y al órgano

A pesar de lo poquísimo que sé de música sí que me he dado cuenta de que, en general, la música barroca para teclado suena mejor en instrumentos como el órgano y el clave, que ya existían en la época, que al piano. Pero, claro, a veces me encuentro con grabaciones como la del pianista húngaro András Schiff de las Variaciones Goldberg o con pequeñas joyas como la que hoy propongo. Se trata de un arreglo del andante de la Sonata nº 4 para órgano en Mi menor, BWV 528 de J. S. Bach. El pianista es Víkingur Ólaffsson, un extraordinario intérprete islandés formado en la prestigiosa Juilliard School de Nueva York.

Si algo me ha llamado poderosamente la atención es la eterna suavidad y el regocijo y gusto en todas y cada una de las notas sin perder de vista el conjunto de la obra. Víkingur acaricia las teclas con firmeza y pulsación mesurada, con ternura y determinación, con una ambivalencia que es nuestro propio sentimiento. A mí me hace latir el corazón al unísono de esta música.

Con el fin de poder comparar cómo suena esta sonata al piano y al órgano, instrumento para el cual fue escrita, acompaño un vídeo con una preciosa interpretación de la misma pieza y mismo movimiento por parte de la joven organista lituana Karolina Juodelyte en el órgano de la iglesia de la Santa Cruz, en Detmold (Alemania).

Espero que mi sensación de paz sea compartida.




domingo, 30 de enero de 2022

Concierto para clarinete en La mayor de Mozart

Hasta ahora no he hablado nada de Wolfgang Amadeus Mozart, bautizado como Johannes Chrysostomus Wolfgangus Teophilus Mozart (1756-1791). Quizá sea porque me faltan los calificativos o quizá porque mi desconocimiento de gran parte de su obra es todavía tan grande que me inhibo adrede.

No obstante, quiero "hacer mis pinitos" en este blog hablando de Mozart proponiendo o, mejor dicho, dejando que el propio Wolfgang hable por sí solo por medio de su Concierto para clarinete en La mayor K.622. La versión, que a mí me parece estupenda, es de la Orquesta Sinfónica de Islandia bajo la dirección de Cornelius Meister, y cuenta con una de esas solistas a las que da gusto escuchar, pues abraza el clarinete con mimo, con reverencia, como una prolongación de su propia alma para expresarse con él diciendo todo aquello que no puede contar con palabras. Y no es que a Arngunnur Árnadóttir le falten las palabras, porque, además de su carrera musical cuenta con dos libros de poesía y una novela en su haber.

Ese gusto y esa reverencia a la hora de tocar el clarinete la pone de manifiesto a la hora de interpretar esta maravillosa obra de Mozart, concluida poco tiempo antes de su muerte, y que constituyó el primer concierto para clarinete compuesto por un compositor importante.

Espero sinceramente que disfrutéis como yo cada vez que escucho este concierto extraordinario, lleno de matices y con un adagio sublime.

Variaciones Goldberg

En la entrada anterior ya he hablado de uno de mis descubrimientos musicales: el clave. Y más aún cuando el clavecinista es Jean Rondeau. Pues bien, en esta ocasión no interpreta una obra del Padre Soler, sino del gran Johann Sebastian Bach: las Variaciones Goldberg (Veränderungen Goldberg BWV 988); obra completada en 1741 cuando el compositor era cantor en la iglesia de Santo Tomás de Leipzig.

La obra debe su nombre al clavecinista y discípulo de Bach Johann Gottlieb Goldberg. En realidad, aunque a los profanos musicales nos cueste creerlo, se trata de una serie de "ejercicios para teclado" encargados a Bach por el conde Hermann Carl von Keyserlingk con el objeto de que Goldberg, clavecinista de su corte, lo entretuviese con esta obra las largas noches de insomnio.

Obviamente, existen muchas versiones de las Variaciones Goldberg, sobre todo al piano. A mí me gustan especialmente la de Andras Schiff y la de Glenn Gould. Pero una vez escuchada la versión al clave que ahora propongo, me parece tan apabulladamente bella, compleja, completa e increíble, que la prefiero sobre las demás, sin que ello, obviamente, vaya en detrimento de las demás versiones de grandes intérpretes.

Espero que, al igual que me ocurre a mí, esta música se os meta en los oídos y la escuchéis hasta cuando no la oigáis.

lunes, 17 de enero de 2022

Fandango

A veces, dado mi desconocimiento musical, me doy encontronazos que suponen verdaderos descubrimientos que me hacen darme cuenta de todo lo que me he perdido hasta ahora de riqueza artística. En ocasiones se trata de obras incluso muy conocidas, pero que para mí estaban en la sombra. Pero, ¡hay!, al descorrer el velo que las tapaba uno no puede dejar de sentir un cosquilleo al pensar que el compositor las compuso y el intérprete las tocó para que fueran descubiertas por mí. Obviamente, esto no es así, pero ¿acaso no sentiría lo mismo alguien que hubiera estado encerrado mucho tiempo al descubrir de nuevo la luz del sol?

Pues bien, hay un extraordinario compositor español, llamado Antonio Francisco Javier José Soler y Ramos, conocido también como el Padre Antonio Soler, sacerdote jerónimo nacido en Olot en 1729 y muerto en El Escorial en 1783, por ello parcialmente contemporáneo de Bach, que fue compositor, clavecinista, compositor y musicólogo; y nos dejó unas obras con las que el propio genio alemán alucinaría. Impulsó de manera tremenda la obra para teclado en el barroco tardío y primeros tiempos del clasicismo.

Si tenemos en cuenta que el clave no es uno de los instrumentos más populares en los conservatorios y que, a veces, los propios españoles parecemos denostar o dejar a un lado nuestro acervo musical, no es de extrañar que la música del Padre Soler no esté entre la más interpretada hoy en día, salvo, lógicamente, en círculos barrocos entendidos. 

Entre ellas, os propongo admirar el apabullante ritmo, la complejidad y el nivel de detalle artístico de su Fandango, obra para clave completamente refulgente y tremendamente moderna. En la versión que muestro a continuación la soberbia interpretación del joven y maestro clavecinista parisino Jean Rondeau en el Festival Barroco de Poznan (Polonia) en 2014. Deja, simplemente, sin palabras. ¡Ojalá opinéis lo mismo!

domingo, 16 de enero de 2022

Impromptu Nº 3 de Schubert

 Uno de los sentimientos que más busco y aprecio al escuchar una pieza musical, sea esta breve o larga y, a decir de los entendidos, sencilla o compleja, es que me aporte paz y serenidad. Pues bien, esto es precisamente lo que siento al empaparme del Impromptu nº 3 en Sol bemol mayor de Franz Schubert. Son algo menos de seis minutos y medio de bienestar espiritual y oasis en medio del desierto caos pandémico en el que vivimos.

Las notas parecen fluir acariciando nuestros sentimientos con una sutil ligereza y a la vez profundidad que emocionan y hacen fluir nuestra respiración, llenando nuestro interior de un oxígeno cargado de profundo bienestar.

Entre las interpretaciones que más me gustan se encuentran las dos que propongo a continuación. En la primera, la pianista georgiana nacionalizada francesa Khatia Buniatishvili nos lleva al intimismo de una interpretación que parece única y exclusivamente realizada para el espectador. En la segunda, en una grabación más antigua, el gran pianista Vladimir Horowitz parece tener unos dedos que apenas si se posan sobre las teclas para abordar con una quasi sacralidad la partitura de Schubert.

Habrá probablemente interpretaciones mejores, pero las dos que aquí presento son las que a mí, un bruto musical, más me emocionan.


jueves, 13 de enero de 2022

Se pietà di me non senti ...

Por fin saco fuerzas de nuevo para escribir otra entrada. A veces los días son grises, largos e interminables, pero no exentos de una sutileza sólo visible con los ojos del alma, con la música.

Si la depresión se instala a veces en nuestro pecho quizá pueda hacerse más llevadera con obras y artistas como la que aquí os quiero proponer: Regula Mühlemann. Esta fenomenal, dulce, sentida e impecable cantante (para mi gusto, especialmente de música barroca) me llena el alma de una paz indescriptible tras escucharla interpretando el aria Se pietà ...  de Julio César en Egipto, del gran Georg Friedrich Händel. En el vídeo está acompañada por La Folia Barockorchester, dirigida por Robin Peter Müller. La grabación pertenece al concierto que tuvo lugar el 25 de abril de 2019 en el Kultur-und Kongresszentrum de Lucerna (Suiza), la ciudad en la que nació Regula Mühlemann el 7 de enero de 1986.

Personalmente, la paz que me inunda al escuchar con detenimiento a esta artista me viene por la luz de su voz y me hace pensar en que está cantando sólo para mí. Como dijo Martín Llade tras el Concierto de Año Nuevo de este año 2022: “La música es la matemática del sentimiento, la arquitectura de la personalidad, la pintura del color de las emociones, la más universal de las literaturas y la única de las artes capaz de esculpir en el tiempo y lograr el milagro de que una partitura escrita hace doscientos años suene como si acabara de ser compuesta exclusivamente para nosotros [...] La música es capaz de acercar a los pueblos como pocas cosas [...] Donde no hay música nunca podrá haber libertad”.

miércoles, 14 de abril de 2021

Retomamos el blog con Beethoven

Para un palurdo musical como yo cualquier obra archiconocida a nivel mundial es todo un descubrimiento. Además, me pasa lo que a los niños, porque una vez que me gusta algo no quiero parar de escucharlo. Y sí, digo escucharlo, oírlo con atención, no oírlo simplemente.

Pues bien, he querido, después de tanto tiempo sin publicar ninguna entrada en este blog, retomar mis andanzas musicales con un concierto de esos que marcan y que, al menos a mí, alegran el alma: el concierto nº 5 en mi bemol mayor "Emperor", op. 73 para piano y orquesta de Ludwig van Beethoven. Fue el último concierto para piano que escribió el músico de Bonn, entre 1809 y 1811 y está dedicado a Rodolfo de Austria, protector y, a la vez, pupìlo del compositor.

Es un concierto que me ha acompañado muchas tardes de esta pandemia "covidense" mientras trabajo y siempre me lleva a la esfera de la armonía y el bienestar.

Por supuesto, podría haber elegido cualquiera de las estupendas versiones disponibles en Youtube, pero a mí me gustan especialmente dos: una de ellas con Barenboim al piano y el difunto Mariss Jansons como director de la Orquesta Sinfónica de la Radiodifusión Bávara, y otra, que es la que vamos a ver a continuación, con Maurizio Pollini al piano y su hijo Daniele dirigiendo la Orquesta Sinfónica de Galicia el 14 de noviembre de 2014 en el Palacio de la Ópera de A Coruña.

Espero que vuestra alma recupere fuerzas con esta maravilla.

domingo, 2 de junio de 2019

Seguimos con Bach

Una de las cosas que más me gustan en este mundo es intentar escuchar obras musicales eternas, que me sacan de mi cuerpo y me transportan en espíritu a su vida trascendente. En eso, no hay duda, para mí que no entiendo de música, Bach es insuperable.

Hoy, día de la Ascensión, podría compartir una obra preciosa, como es el oratorio que el músico de Eisenach compuso para este día, pero quiero compartir el siguiente vídeo en el que Jordi Savall, el violagambista, director y musicólogo español, junto con la Capella Reial de Catalunya y Le Concert des Nations, interpreta la Misa en si menor BWV 232. En ella, la profundidad y la delicadeza van de la mano para expresar lo que sólo Bach podía expresar.


domingo, 26 de mayo de 2019

Mi tocata y fuga en Re menor

En un mundo tan visual como es el nuestro, es difícil que al sonar las primeras notas de la obra que presento hoy muchos no piensen en imágenes cinematográficas del conde Drácula o del capitán Nemo, aunque en realidad se trata, quizá, de la obra más sublime jamás escrita para órgano: Tocata y fuga en Re menor, BWV 565, de Johann Sebastian Bach.

Recuerdo mi primer encuentro con esta impresionante música: fue en la preciosa iglesia de la Pradera (en alemán, Wieskirche), una muestra maravillosa de rococó alemán, obra maestra de los hermanos Zimmermann, de mediados del siglo XVIII.

Cuando comenzó a sonar el órgano sentí que todo mi ser se estremecía y que entraba en un estado parecido a un trance. La música me llevaba, elevándome, por los diferentes estados del alma, para acabar fundiendo todos en uno con una resolución propia únicamente de Bach. A partir de entonces, siempre que escucho esta obra me veo frente a la eternidad, todas las piezas del enorme rompecabezas que constituye la vida y el pensamiento humanos encajan perfectamente con un sentido trascendente. Deseo que no acabe la música y, acabando la pieza, no termina del todo, porque sigue resonando en mi interior horas y horas, llenándome de armonía.

Sé perfectamente que a lo que estoy diciendo no le estoy dando ningún apoyo de teoría musical, porque no la sé. Sólo hablo de emociones. Nada más y nada menos.

Os presento pues, esta extraordinaria composición de Bach. La interpreta un músico genial que nos dejó en 1981, el organista, clavecinista, pianista, y director de orquesta y coro Karl Richter. El órgano es el Órgano de la Trinidad (Dreifaltigkeitsorgel, en alemán) de la Basílica de Ottobeuren, en Baviera, Alemania.

domingo, 19 de mayo de 2019

La música y yo

Nunca he asistido a clases de música. En mi colegio no se impartía música en mis tiempos (más tarde todo el mundo pasó por la flauta). Por ello mis conocimientos musicales son bastante cercanos a la nada.

Pocas cosas hay en el mundo que me hubieran gustado más que poder entender y seguir una partitura y poder expresarme con un instrumento.

En fin, ¡qué le vamos a hacer! Descubrí la música con mayúsculas muy tarde y ahora, hecho un borrico, voy adentrándome poco a poco, no sin muchos esfuerzos, en el fascinante mundo de sentir y vivir con música.

Mis comentarios no serán fiables desde el estricto sentido musical, pero sí sinceros, porque se basan sólo en mis apreciaciones, en mis encuentros personales con la música, con el arte expresado con sonidos. Cada entrada, por ello, pretenderá únicamente mostrar mis gustos, sin ninguna pretensión más.

El punto de partida no podía ser otro más que, para mí, el mayor compositor de la Historia, alguien que era sólo música, que vio y previó todo y con una expresión artística propia de quien es la mano musical de Dios en la tierra: Johann Sebastian Bach. A modo de petición de perdón por mi ingreso tardío en el mundo de la música muestro a continuación el magnífico Erbarme Dich, de la Pasión según San Mateo. La estremecedora interpretación es de la mezzosoprano y contralto húngara Julia Hamari.

Erbarme dich, mein Gott,

um meiner Zähren willen!
Schaue hier, Herz und Auge
weint vor dir bitterlich.

Erbarme dich, mein Gott.