Nunca he asistido a clases de música. En mi colegio no se impartía música en mis tiempos (más tarde todo el mundo pasó por la flauta). Por ello mis conocimientos musicales son bastante cercanos a la nada.
Pocas cosas hay en el mundo que me hubieran gustado más que poder entender y seguir una partitura y poder expresarme con un instrumento.
En fin, ¡qué le vamos a hacer! Descubrí la música con mayúsculas muy tarde y ahora, hecho un borrico, voy adentrándome poco a poco, no sin muchos esfuerzos, en el fascinante mundo de sentir y vivir con música.
Mis comentarios no serán fiables desde el estricto sentido musical, pero sí sinceros, porque se basan sólo en mis apreciaciones, en mis encuentros personales con la música, con el arte expresado con sonidos. Cada entrada, por ello, pretenderá únicamente mostrar mis gustos, sin ninguna pretensión más.
El punto de partida no podía ser otro más que, para mí, el mayor compositor de la Historia, alguien que era sólo música, que vio y previó todo y con una expresión artística propia de quien es la mano musical de Dios en la tierra: Johann Sebastian Bach. A modo de petición de perdón por mi ingreso tardío en el mundo de la música muestro a continuación el magnífico Erbarme Dich, de la Pasión según San Mateo. La estremecedora interpretación es de la mezzosoprano y contralto húngara Julia Hamari.
Erbarme dich, mein Gott,
um meiner Zähren willen!
Schaue hier, Herz und Auge
weint vor dir bitterlich.
Erbarme dich, mein Gott.
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