Fue en diciembre de 1994 cuando asistí por primera vez a la ópera. Fue algo mágico, un rompimiento de esquemas, una especie de catarsis, un disfrute absoluto. Entre todas las arias hubo una que me impactó aquella noche en la Staatsoper de Múnich. Ese aria no era otra sino la que hoy os presento y comienza con un recitativo precioso: "Teneste la promessa ...". La ópera era la imprescindible Traviata, de Giuseppe Verdi.
Mucho se ha escrito sobre esta ópera, hay muchos datos técnicos e históricos consultables en numerosas fuentes, pero yo voy a recordar solo unos pocos necesarios, para pasar a contar por qué traigo a este blog esta obra de arte.
La Traviata es una ópera en tres actos que compuso Giuseppe Verdi con libreto de Francesco Maria Piave y está basada en la novela La dama de las camelias, de Alejandro Dumas (hijo). Fue estrenada en el tratro La Fenice, de Venecia, el 6 de marzo de 1853.
Esta ópera, quizá por ser la más representada en el mundo hasta la fecha, tiene momentos archiconocidos por todos, aunque no sean amantes de la música, como el famoso brindis del primer acto. Pero a mí, como he dicho antes, la parte que más me impactó en mi corazón musical novato se hizo esperar hasta la escena cuarta del acto tercero; comienza con el recitativo Teneste la promessa y continua con el aria Addio del pasato, en la que Violetta Valéry, una rica cortesana parisina que había disfrutado de todos los placeres a lo largo de su vida, por primera vez se ve atrapada por una muerte por tuberculosis que la acecha cada vez más cerca, mientras experimenta el amor de Alfredo Germont. Pero ya es tarde, ya no le queda tiempo de vida, pero sí que está a tiempo de redimirse, de vivir ese amor intensamente, desesperadamente, mientras se despide de su vida pasada y, muchas veces, malgastada.
La interpretación que os propongo es la que tuvo lugar hace ahora veinte años, en agosto, en el Festival de Salzburgo de 2005. En los papeles principales, Violetta es la gran Anna Netrebko; Alfredo, el extraordinario Rolando Villazón; Carlo Rizzi dirige la Orquesta Filarmónica de Viena. El resultado es fresco, vibrante y, cómo no, dramático. Sé que han sido muchas, muy conocidas y estupendas las sopranos que han interpretado el papel, pero a mí me encanta el magnetismo y la credibilidad que desprende Anna Netrebko. Uno no puede apartar los ojos de ella, uno ríe con ella, siente con ella y llora con ella. Es absolutamente formidable. A ver qué pensáis.
Os acompaño el texto original en italiano y la traducción que se puede encontrar en kareol.es: