sábado, 23 de mayo de 2026

Partita nº 3 en mi mayor de Bach

El genio de Bach pensó sus Sonatas y partitas para violín solo BWV 1001-1006 para violín solo, sin ningún acompañamiento. Antes existían algunas obras para violín solo, como la Passacaglia de Heinrich Ignaz Biber o las Seis partitas de Paul von Westhoff, entre otras, pero según mi corto saber y entender, no se pueden comparar en absoluto a las partituras escritas por Bach.

A pesar de que empezó a componerlas en 1703 y las terminó en 1720, no fue hasta 1802 cuando esta colección de piezas vio su primera publicación. El mundo había sido privado durante 82 años de esta maravilla. Hoy en día, con un mercado musical en el que hay grabaciones, avances de grabaciones y estrenos mundiales en tiempo real a través de diferentes plataformas musicales, el hecho de que estas joyas musicales que hoy comparto estuvieran "en un cajón" durante más de tres cuartos de siglo nos parece algo inconcebible.

Como muestra de estas partitas os traigo hoy la número 3, la Partita en mi mayor BWV 1006, formada por siete movimientos de danza, la mayoría de origen francés: Preludio, Loure, Gavotte, Menuet I, Menuet II, Bourrée y Gigue. Las partita es de una complejidad tremenda, pero de una belleza difícil de explicar, alegre, melancólica y, para mí, como un volcán lleno de matices expresivos que hace que uno quiera volver a escucharla una y otra vez.

Hoy quiero compartir esta partita en dos interpretaciones magistrales: la primera es la grabación que realizó una de las mejores violinistas, a mi juicio: la extraordinaria Hilary Hahn en su propio domicilio en 2022, en un ejercicio de frescura y virtuosismo en la intimidad de su hogar. La segunda corresponde a una transcripción para guitarra clásica de Valter Dešpalj, con la interpretación magistral de la guitarrista croata Ana Vidović del 4 de noviembre de 2024 en Split (Croacia). Dejaos abrazar por esta maravilla musical de Bach.



domingo, 15 de febrero de 2026

El elixir de amor

Cuando el 12 de mayo de 1832 fue estrenada la ópera L'elisir d'amore, de Gaetano Donizetti nadie podía sospechar que alguien como yo estuviera escribiendo sobre ella por San Valentín. Pero, francamente, se me ocurren muy pocas referencias operísticas mejores al amor sencillo que lo expresado en la famosísima aria para tenor Una furtiva lacrima.

En la ópera encontramos superficialidad y banalidad en Adina, la protagonista, vulgaridad en el sargento Belcore, astucia y engaño en el embaucador Dulcamara, además de otros vicios humanos dignos de cualquier catálogo de maldades del alma. Pero entre todos ellos surge la presencia de Nemorino, sencillo aldeano capaz de sentir y amar como nadie. Éste, en la octava escena del segundo acto, canta el aria mencionada antes, Una furtiva lacrima, en la que asistimos desde el principio hasta el final a una de las certezas amorosas más famosas de la historia de la música. El libreto de Felice Romani se funde con la partitura de Donizetti en una suerte de pálpito continuo que va elevando al oyente hasta provocar el llanto.

Para ponernos en contexto, Nemorino, enamorado de Adina, una rica terrateniente, compra un supuesto elixir de amor al charlatán doctor Dulcamara, convencido de poder así conquistar su inalcanzable corazón. No obstante, el bebedizo parece no surtir efecto, ya que Adina anuncia su compromiso con el descarado y vulgar sargento Belcore. Entonces, Nemorino, preso de la desesperación se alista como soldado en el regimiento del sargento para conseguir dinero para otra dosis de la bebida milagrosa, que en realidad es vino. Paralelamente, muere un tío del aldeano, dejándole gran fortuna, lo que llega a oídos de las muchachas del pueblo, quienes empiezan a acosarlo y a coquetear con él, lo que el ingenuo campesino interpreta como una señal de que el elixir está funcionando. Adina, entonces, ve a Nemorino rodeado de mujeres y bajo los efectos del vino y piensa que él se ha olvidado de ella, se enternece y se da cuenta de cuánto él la amaba.

En ese contexto, Nemorino aparece después solo en escena, reflexionando sobre el significado de una lágrima que había visto en los ojos de Adina, que para él alcanza todo el significado de ella lo ama verdaderamente.

Para saber cuál es el fin de la historia, lo mejor es ver la ópera completa (lo cual es una delicia). Pero yo no puedo terminar mi pequeño comentario de hoy sin ofreceros la letra de Una furtiva lacrima, tanto en italiano, como en la traducción al castellano que se puede encontrar en ariastraducidas.blogspot.com:

Texto original en italiano:

Una furtiva lacrima
negli occhi suoi spuntò:
Quelle festose giovani
invidiar sembrò.
Che più cercando io vò?
M'ama! Sì, m'ama. Lo vedo, lo vedo.

Un solo istante i palpiti
del suo bel cor sentir!
I miei sospir confondere
per poco a' suoi sospir!
I palpiti sentir,
confondere i miei coi suoi sospir...
Cielo! Si può morir!
Di più non chiedo, non chiedo.

Ah, cielo! Si può morir
Di più non chiedo.
Si può morir, Si può morir d'amor.

Traducción en español:

Una lágrima furtiva
Brotó de sus ojos.
Parecía envidiar
a aquellas alegres jovencitas.
¿Qué más puedo pedir?
¡Me ama! ¡Sí, me ama! Lo veo, lo veo.

¡Sentir sólo un instante el latido
de su hermoso corazón!
¡Mis suspiros con los suyos
casi fundir!
Sus latidos sentir,
nuestros suspiros fundir...
¡Dios! ¡Ya puedo morir!
No pido más.

¡Ay, Cielo! ¡Ya puedo morir!
No pido más.
Ya puedo morir… morir de amor.

Y, como no podía ser de otra manera, os traigo aquí dos versiones de esta maravillosa aria en la voz del inconfundible Luciano Pavarotti y del extraordinario Rolando Villazón. ¡Que disfrutéis!


viernes, 19 de diciembre de 2025

El eterno Oratorio de Navidad de Bach

Un año más, ya casi acabado el Adviento, estamos a punto de llegar a la Navidad. Si hay una música que viene a mí año tras año en esta época es el eterno Oratorio de Navidad BWV 248 de Johann Sebastian Bach. También denominado Oratorium Tempora Nativitatis Christi, es menos conocido, sin embargo, por su nombre en latín.

Está compuesto por seis partes, cada una de las cuales es una cantata. Se compuso para la Navidad de 1734 en Leipzig (Alemania) y, a pesar de cumplir ahora 291 años, sigue siendo la obra musical perfecta para acercarse hoy y siempre al misterio de la Navidad. Es solemne, íntimo, grandioso, delicado, profundo, alegre; es,... absolutamente imprescindible.

El autor del texto es desconocido, aunque se piensa que son reelaboraciones de colaboraciones anteriores con Picander, el libretista de la Pasión según San Mateo. Bach incorporó también músicas de composiciones anteriores, modificándolas para conseguir un conjunto con sus secciones perfectamente relacionadas y un efecto narrativo unitario en el que se nos narran: el nacimiento de Jesús, el anuncio a los pastores, la adoración de éstos al niño Dios, la circuncisión y la presentación de Jesús en el templo, el viaje de los Reyes Magos y la adoración de éstos al Niño en Belén. La huida a Egipto de la Sagrada Familia se presenta después de la sexta parte.

El oratorio fue concebido para representar sus seis cantatas consecutivamente durante el tiempo litúrgico de Navidad: la primera, el día de Navidad; la segunda y la tercera, los días 26 y 27 de diciembre, respectivamente; la cuarta, el día de Año Nuevo; la quinta, el primer domingo del nuevo año; y la sexta y última, el día de la Epifanía, el 6 de enero. De esta manera se lleva a cabo un recorrido por los eventos más significativos del tiempo litúrgico navideño, si exceptuamos el Bautismo de Cristo, con el que termina el mismo.

Musicalmente hablando, las diferentes cantatas del oratorio presentan peculiaridades propias, adaptando la tonalidad de cada una al momento narrado en ella. Por ejemplo, al hablar del pesebre en la primera cantata, el compositor pasa de re mayor a re menor, para así mostrar la humillación en la encarnación de Cristo. También como ejemplo, permítaseme apuntar que en el solemne coro final de la sexta cantata Bach emplea la misma melodía que en el primer coral de la primera, dando así total unidad al conjunto. Detalles, en suma, propios de un genio universal.

Hay innumerables versiones de esta extraordinaria obra, pero la que yo os traigo hoy aquí a este humilde blog es la que a mí más me gusta: la grabación que realizó en 1982 Nikolaus Harnoncourt con Peter Schreier como evangelista y Robert Holl como bajo. Dirige al Concentus Musicus Wien y al Tölzer Knabenchor (el Coro de Niños Cantores de Bad Tölz), cuyo maestro director era Gerhard Schmidt-Gaden.

El resultado, como podréis comprobar, es grandioso, sublime, digno de la Navidad. Feliz Navidad a todos, pues. O mejor, como empieza la primera cantata: Jauchzet!, frohlocket!. Auf, preiset die Tage! (¡Regocijaos!, ¡exultad!, ¡celebrad estos días!). 

viernes, 5 de diciembre de 2025

Concierto para violín de Tchaikovsky

Hay pocos conciertos para violín más emocionantes, vibrantes y plenos que el Concierto para violín y orquesta en re mayor Op. 35 de Piotr Ilich Tchaikovsky. Tanto es así que no es nada infrecuente que, al terminar el espectacular primer movimiento, el público rompa en aplausos rapito in estasi.

Compuesto en 1878 a orillas del Lago Lemán (Suiza), tras un intento de suicidio del compositor perpetrado fruto de la depresión a causa, entre otros factores, de su desastroso matrimonio con Antonina Miliukova, constituye una de las obras cumbres para violín de la historia de la música.

En ese lugar se le unió un alumno suyo de composición, Iósif Kotek, violinista. Inspirado por la música para piano y violín que estuvieron tocando juntos, Tchaikovsky interrumpió la Sonata para piano en sol mayor, en la que se encontraba trabajando en ese momento, para componer la partitura del concierto para violín que hoy nos ocupa. Acabó el esbozo del mismo en 11 días y lo terminó por completo al cabo de un mes, revisiones aparte del movimiento central.

El compositor le ofreció la partitura al violinista Leopold Auer, quien la rechazó por intocable. Por ello, el concierto fue estrenado el 4 de diciembre de 1881 por Adolf Brodsky, en Viena y bajo la dirección de Hans Richter. En aquel momento no fue apreciado como la obra maestra que hoy en día está considerado.

El primer movimiento, más largo que los demás, muy al estilo del compositor, por sí solo podría ser un concierto aparte, tal es la riqueza de melodías entrecruzadas, la complejidad y la espectacularidad de su final. El segundo movimiento, andante, para mí es muy difícil de describir, y solo diré que es profundo, pero no oscuro, melancólico, pero no triste, y llega al último rincón del ser. Para concluir, el tercer movimiento, allegro vivacissimo, interpretado sin pausa tras el andante anterior, es la conclusión perfecta a toda la música abordada en los minutos anteriores, redondea la partitura y la empaqueta como un regalo que es, un regalo para nosotros que hoy, 147 años más tarde, escuchamos tan fresco como el primer día.

La versión que hoy propongo es la de la fantástica Hilary Hahn, con Andrés Orozco-Estrada dirigiendo la Orquesta Sinfónica de la Radio de Frankfurt en una grabación efectuada en vivo el 7 de septiembre de 2023.

Espero sinceramente que os guste igual que a mí me apasiona.

miércoles, 22 de octubre de 2025

Prokófiev. Danza de los caballeros

Probablemente, si Shakespeare hubiera tenido la ocasión de escuchar la música que Serguéi Prokófiev compuso para el ballet inspirado en su tragedia Romeo y Julieta habría quedado fascinado, como muchos años después nos sigue sucediendo a los que seguimos acudiendo a la obra del gran compositor ruso.

Es difícil una mayor conjunción entre texto literario y música. El contexto histórico no era el mismo, la época no era la misma, y sin embargo se da uno de esos momentos en los que uno se encuentra ante un arte que trasciende, que permite la conjunción de literatura y música, dándonos cuenta de que el texto de Shakespeare y el talento musical de Prokófiev se conjugan perfectamente. El amor siempre será un tema universal, como en el caso de Romeo y Julieta

El compositor creó un ballet de gran inspiración melódica y variedad rítmica con célebres temas principales. La obra consta de cuatro actos y trece escenas en total y es la escena 4 del acto I la más interpretada: El baile de los caballeros. En ella, Romeo y sus amigos llegan a una fiesta organizada por los Capuletos a la que no habían sido invitados. Allí el protagonista conoce a Julieta, quien se encuentra danzando. Los amigos instan a Romeo a marcharse, pero el padre de Julieta no lo ha reconocido como Montesco y le invita a quedarse. La música crea un ambiente de tensión no resuelta que vaticina el drama final de la obra con la muerte de los dos enamorados. Es vibrante, majestuosa, adaptada a las diferentes figuras ejecutadas en el ballet, pasional y dulce a la vez, y, como se ha comentado, prepara para la tragedia.

Esta joyita musical que hoy presento ha sido utilizada mucho en el cine. Es de destacar que recientemente se ha utilizado en la serie de Netflix Wednesday en un arreglo para violonchelo y ha desatado toda una serie de grabaciones con mayor o menor fortuna, lo que sin duda nos lleva a pensar en que la música de calidad es siempre actual y nos ayuda a expresar las pasiones humanas, cualesquiera que éstas sean.

El enlace de Youtube que encontráis a continuación es  la interpretación de la Orquesta Sinfónica de Londres con Valery Gergiev en la dirección. ¡Ojalá la conmovedora música de Prokófiev sirva para resolver de una vez por todas la tensión, la guerra y la destrucción entre Rusia y Ucrania!

martes, 8 de julio de 2025

Pasión al dirigir. Alondra de la Parra y Valery Gergiev

A mí, que nunca he tenido educación musical, siempre me ha llamado poderosamente la atención el papel del director de orquesta. Sinceramente, cuando empecé a adentrarme en el mundo de la llamada música clásica no tenía ni idea de cuál era ese papel. Si los músicos son profesionales, conocen y han estudiado la partitura, han ensayado juntos y por separado y han logrado conjuntarse, ¿para qué les hace falta alguien que los dirija? Además, cuando hace años vi un vídeo con una interpretación estupenda del Concierto de Brandemburgo nº 3 en Sol mayor BWV 1048  de J.S. Bach me di cuenta de que no había director. Después me enteré de que en la música barroca a veces no lo hay. Total, que la confusión en mi cabeza era total.

Busqué información sobre el papel del director y, básicamente, éste consiste en interpretar y conseguir transmitir la visión musical del compositor y de la obra tanto a los músicos como a la audiencia. Se trata, pues, de conseguir la mayor cohesión y comunión musical. 

Todo esto lo entendí mejor a base de ver vídeos y de asistir a conciertos. Además, hay algunas grabaciones de cómo diferentes directores preparan las obras con la orquesta, cómo hacen matizaciones, precisiones, cómo conjuntan a todos los músicos, etc. En suma, no se trata de salir al escenario, abrir los brazos con una batuta en una de las manos y gesticular hasta que acabe la obra. Todo director o directora que se precie tiene que tener un conocimiento profundo de la obra a interpretar, saber qué pretende conseguir, cómo es el auditorio y qué pretendía transmitir el compositor. Mucho estudio, sí, y diferentes maneras de abordar la profesión.

Hoy traigo a este blog dos ejemplos de pasión a la hora de dirigir, dos conceptos distintos pero exultantes. La mexicana Alondra de la Parra nos muestra en el primer vídeo qué significa controlar la partitura y saber transmitir a sus músicos qué pretende. ¡Y vaya si transmite! Es un concierto vibrante, elegante y majestuoso que no me canso de escuchar y es ni más ni menos que la Sinfonía nº 5 en Mi menor de Tchaikovsky. La maestra mexicana dirige, en su despedida como directora titular, a la Orquesta Sinfónica de Queensland (fue la primera mujer en dirigir una orquesta en Australia).

El segundo vídeo nos muestra al gran maestro Valery Gergiev en estado puro, interpretando Scheherezade, poema sinfónico op. 35, de Nikolai Rimsky Korsakov, dirigiendo la Orquesta Filarmónica de Viena. Su gestualidad, su expresividad, incluso su aparente excentricidad, hacen de él una referencia en la dirección de orquesta.

Espero que os gusten los vídeos seleccionados. A mí me parecen dos estilos de dirección muy enriquecedores. Si la música debe transmitir las pasiones humanas, tanto Alondra de la Parra como Valery Gergiev contribuyen a ello.

domingo, 6 de julio de 2025

El trombón. ¡Qué maravilla de expresividad!

En una orquesta hay instrumentos bastante desconocidos para el gran público. Generalmente conocemos los instrumentos solistas o, mejor dicho, aquellos para los que se han compuesto más obras somo solistas. Pues bien, hay otros instrumentos con una expresividad maravillosa que generalmente nos pasan desapercibidos. uno de ellos es el trombón de varas, del que, por cierto, hay varios tipos, aunque hoy me voy a centrar en el más común: el trombón tenor.

El trombón es un instrumento de viento metal, generalmente de latón, cuyo sonido se produce por la vibración de los labios del intérprete en la boquilla a partir de la columna de aire. La longitud de ésta se puede regular en la vara, que tiene hasta siete posiciones, de tal manera que, cuanto más se alarga la columna de aire, más grave es el sonido resultante. Vamos, que resulta casi milagroso cómo puede ser a la vez un instrumento tan potente y tan delicado y dulce. Y, aunque algunos trombones tienen válvulas, la inmensa mayoría de ellos se controlan con la presión de los labios, el aire insuflado en la boquilla y el dominio de la vara.

Hoy os traigo a este blog tres obras en las que el trombón es protagonista. La primera es Tuba mirum, una parte del Réquiem en Re menor KV 626 de Mozart. Nuestro instrumento representa la llamada de la trompeta del Juicio Final, solemne, divino y lleno de dramatismo y misericordia, con una intensidad emocional realmente fantástica. Los intérpretes son la Orquesta Filarmonía de Sevilla, bajo la dirección de Francisco Javier Torres Simón. El trombonista es Juan Diego Poli Ramírez y las voces solistas son: David Lagares (bajo), Diego Morales (tenor), Irene Román (soprano) y José Carrión (contratenor).


La segunda obra es el Concierto para trombón y banda en Si bemol mayor que Nikolai Rimsky-Korsakov escribió en 1877. Se trata de un concierto cautivador y vibrante con una majestuosa introducción y partes realmente conmovedoras, en el que se muestran todas las capacidades técnicas y expresivas del trombón. 

Los intérpretes son la Agrupación Musical Sauces, bajo la batuta de Andrés Pérez Bernabé, y el estupendo y joven trombonista cartagenero José Manuel Parrón García. Su solo de trombón que comienza hacia el minuto 10 es maravilloso.


Para terminar, os ofrezco una guinda de poco más de quince minutos de duración: el Concierto para trombón y orquesta en Mi bemol mayor de Ferdinand David. Cuesta pensar que el compositor hamburgués era un virtuoso del violín y no del trombón, la verdad. Os presento una versión que a mí personalmente me encanta, que no es otra sino la de la Orquesta Sinfónica de Wuppertal bajo la dirección de Patrick Hahn. El trombonista es, como en los otros dos vídeos que os he presentado, un español. En este caso se trata de Roberto de la Guía Martínez, albaceteño de treinta años y trombón solista de la Konzerthaus de Berlín, ahí es nada. Espero sinceramente que disfrutéis como yo, especialmente del segundo movimiento, de una intimidad sobrecogedora.

miércoles, 25 de junio de 2025

Teneste la promessa. Addio del pasato. La Traviata de Netrebko

Fue en diciembre de 1994 cuando asistí por primera vez a la ópera. Fue algo mágico, un rompimiento de esquemas, una especie de catarsis, un disfrute absoluto. Entre todas las arias hubo una que me impactó aquella noche en la Staatsoper de Múnich. Ese aria no era otra sino la que hoy os presento y comienza con un recitativo precioso: "Teneste la promessa ...". La ópera era la imprescindible Traviata, de Giuseppe Verdi.

Mucho se ha escrito sobre esta ópera, hay muchos datos técnicos e históricos consultables en numerosas fuentes, pero yo voy a recordar solo unos pocos necesarios, para pasar a contar por qué traigo a este blog esta obra de arte.

La Traviata es una ópera en tres actos que compuso Giuseppe Verdi con libreto de Francesco Maria Piave y está basada en la novela La dama de las camelias, de Alejandro Dumas (hijo). Fue estrenada en el tratro La Fenice, de Venecia, el 6 de marzo de 1853.

Esta ópera, quizá por ser la más representada en el mundo hasta la fecha, tiene momentos archiconocidos por todos, aunque no sean amantes de la música, como el famoso brindis del primer acto. Pero a mí, como he dicho antes, la parte que más me impactó en mi corazón musical novato se hizo esperar hasta la escena cuarta del acto tercero; comienza con el recitativo Teneste la promessa y continua con el aria Addio del pasato, en la que Violetta Valéry, una rica cortesana parisina que había disfrutado de todos los placeres a lo largo de su vida, por primera vez se ve atrapada por una muerte por tuberculosis que la acecha cada vez más cerca, mientras experimenta el amor de Alfredo Germont. Pero ya es tarde, ya no le queda tiempo de vida, pero sí que está a tiempo de redimirse, de vivir ese amor intensamente, desesperadamente, mientras se despide de su vida pasada y, muchas veces, malgastada.

La interpretación que os propongo es la que tuvo lugar hace ahora veinte años, en agosto, en el Festival de Salzburgo de 2005. En los papeles principales, Violetta es la gran Anna Netrebko; Alfredo, el extraordinario Rolando Villazón; Carlo Rizzi dirige la Orquesta Filarmónica de Viena. El resultado es fresco, vibrante y, cómo no, dramático. Sé que han sido muchas, muy conocidas y estupendas las sopranos que han interpretado el papel, pero a mí me encanta el magnetismo y la credibilidad que desprende Anna Netrebko. Uno no puede apartar los ojos de ella, uno ríe con ella, siente con ella y llora con ella. Es absolutamente formidable. A ver qué pensáis.

Os acompaño el texto original en italiano y la traducción que se puede encontrar en kareol.es:


viernes, 30 de mayo de 2025

Las Variaciones Goldberg y Víkingur Ólafsson

Érase una vez un país para nosotros remoto, en medio del Atlántico norte, con su parte más nororiental situada sólo un kilómetro al sur del círculo polar ártico. Ese país se llama Islandia, literalmente, según el nórdico antiguo, "tierra de hielo". Pues bien, en ese país nació el pianista del que hoy quiero hablaros: Víkingur Ólafsson, quien, para los que no lo conozcáis, es de todo menos gélido en su concepción musical e interpretativa al piano.

El pasado jueves 29 de mayo tuve la oportunidad de escucharlo de nuevo en vivo en el Auditorio Nacional, en Madrid. Esta vez traía en su repertorio obras de Bach, Beethoven y Schubert, estableciendo un juego con las tonalidades de Mi mayor y Mi menor. 80 minutos sin descanso, sin levantarse de la banqueta del piano, metido en la música, extasiado en la música, destilando música y emoción. Fue una experiencia absolutamente formidable, un verdadero ejercicio de concentración, disfrute y abandono en sus manos hasta caer rendidos a la evidencia del absoluto poder espiritual de la música.

En una entrada anterior (Bach al piano y al órgano) ya tuve la ocasión de hablaros un poco de este pianista nacido el 14 de febrero de 1984. A mí personalmente me parece que tiene una musicalidad fuera de serie y un control del instrumento absolutamente magistral. Toca totalmente relajado y concentrado, interpreta para sí mismo, sabedor de que cada auditorio, cada sonoridad es única y que la música se va configurando y adaptando según las características del piano, las condiciones de temperatura y humedad, la forma de la sala de conciertos, el estado de ánimo y, cómo no, al público. Todo ello se conjunta y da como resultado una experiencia única de plenitud musical que, para mí, absoluto palurdo musical, es una de las mejores sensaciones que se pueden tener en la vida.

Como el concierto del pasado 29 de mayo todavía no existe en ninguna grabación, os traigo hoy una pequeña parte de las Variaciones Goldberg BWV 988, completadas en 1741 por Johann Sebastian Bach. En su última gira, Víkingur Ólafsson, ofreció uno de cuyos primeros conciertos en el Auditorio Nacional de Música, en Madrid, el 7 de noviembre de 2023. Fue un evento absolutamente paroxístico para mí. Tuve la enorme suerte, además, de poder acudir con mi mujer. Aquí os presento el comienzo de dicha obra, el Aria. También os dejo un enlace en el que poder escuchar la obra completa en diferentes plataformas: https://dg.lnk.to/vikingur-goldberg 

Espero sinceramente que disfrutéis como yo, o más (si es que eso es posible).

domingo, 25 de mayo de 2025

Rajmáninov, piano, sensibilidad y superación

Uno de los conciertos para piano más interpretados es el que a principios del siglo XX escribió el compositor y pianista ruso Serguéi Rajmáninov: el Concierto para piano Nº 2, Op. 18 en do menor. Entre el otoño de 1900 y el mes de abril de 1901 escribió esta obra que hoy os presento. 

Cuando escuché por primera vez este concierto, aun sin saber nada de cómo fue concebido, pude sentir el como propia la bellísima melodía, la rabia, las ganas por salir adelante y la restauración del orden interno que supuso para el compositor. Y es que Rajmáninov, tras el estreno de su Sinfonía Nº 1 en 1897, debido a problemas en su vida personal y a las feroces críticas recibidas, entre otras causas, entró en una depresión oscura con la que convivió varios años. Toda la lucha contra los elementos, todo su afán por reconciliarse con la vida, toda su energía vital queda patente en este concierto desde el primer momento. La melodía es absolutamente deliciosa, a la vez caricia y energía, a la vez orden y pasión.

Por casualidad me encontré con este concierto en el universo Youtube en la interpretación que hoy traigo, grabada el 16 de julio de 2013 en el marco de los conciertos que organiza la BBC todos los años y que llevan por título BBC Proms. La orquesta es la Filarmónica de la BBC, el director es Juanjo Mena y el pianista, Nobuyuki Tsujii. Al comienzo del vídeo se ve entrar al escenario juntos, del brazo, al maestro vitoriano y al pianista japonés. Sí, Nobuyuki Tsujii es ciego. En aquel entonces tenía 25 años. ¡Y cómo siente la música! ¡Qué delicadeza y qué pasión!

Este concierto se me quedó grabado y he vuelto a él una y otra vez, sobre todo desde que el 24 de enero de este año 2025 el director Juanjo Mena anunció que tiene alzhéimer pero que seguirá trabajando. ¡Ojalá nunca se borre de su recuerdo su sensación de aquel día de 2013! En el vídeo se le ve conmovido por estar interpretando la excelsa partitura de Rajmáninov con aquel chico japonés maestro en arte y superación. Ocho mil personas aplaudiendo en un Royal Albert Hall de Londres abarrotado. Se dio una conjunción difícil de alcanzar, imposible de superar. Dos músicos como la copa de un pino dando una lección de arte, sensibilidad y superación.

Espero que disfrutéis.


Por cierto, os añado también la propina que aquel 16 de julio de 2013 dio Nobuyuki Tsujii: La Campanella, el estudio para piano compuesto por Franz Liszt compuesto en su primera versión en 1838.