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viernes, 19 de diciembre de 2025

El eterno Oratorio de Navidad de Bach

Un año más, ya casi acabado el Adviento, estamos a punto de llegar a la Navidad. Si hay una música que viene a mí año tras año en esta época es el eterno Oratorio de Navidad BWV 248 de Johann Sebastian Bach. También denominado Oratorium Tempora Nativitatis Christi, es menos conocido, sin embargo, por su nombre en latín.

Está compuesto por seis partes, cada una de las cuales es una cantata. Se compuso para la Navidad de 1734 en Leipzig (Alemania) y, a pesar de cumplir ahora 291 años, sigue siendo la obra musical perfecta para acercarse hoy y siempre al misterio de la Navidad. Es solemne, íntimo, grandioso, delicado, profundo, alegre; es,... absolutamente imprescindible.

El autor del texto es desconocido, aunque se piensa que son reelaboraciones de colaboraciones anteriores con Picander, el libretista de la Pasión según San Mateo. Bach incorporó también músicas de composiciones anteriores, modificándolas para conseguir un conjunto con sus secciones perfectamente relacionadas y un efecto narrativo unitario en el que se nos narran: el nacimiento de Jesús, el anuncio a los pastores, la adoración de éstos al niño Dios, la circuncisión y la presentación de Jesús en el templo, el viaje de los Reyes Magos y la adoración de éstos al Niño en Belén. La huida a Egipto de la Sagrada Familia se presenta después de la sexta parte.

El oratorio fue concebido para representar sus seis cantatas consecutivamente durante el tiempo litúrgico de Navidad: la primera, el día de Navidad; la segunda y la tercera, los días 26 y 27 de diciembre, respectivamente; la cuarta, el día de Año Nuevo; la quinta, el primer domingo del nuevo año; y la sexta y última, el día de la Epifanía, el 6 de enero. De esta manera se lleva a cabo un recorrido por los eventos más significativos del tiempo litúrgico navideño, si exceptuamos el Bautismo de Cristo, con el que termina el mismo.

Musicalmente hablando, las diferentes cantatas del oratorio presentan peculiaridades propias, adaptando la tonalidad de cada una al momento narrado en ella. Por ejemplo, al hablar del pesebre en la primera cantata, el compositor pasa de re mayor a re menor, para así mostrar la humillación en la encarnación de Cristo. También como ejemplo, permítaseme apuntar que en el solemne coro final de la sexta cantata Bach emplea la misma melodía que en el primer coral de la primera, dando así total unidad al conjunto. Detalles, en suma, propios de un genio universal.

Hay innumerables versiones de esta extraordinaria obra, pero la que yo os traigo hoy aquí a este humilde blog es la que a mí más me gusta: la grabación que realizó en 1982 Nikolaus Harnoncourt con Peter Schreier como evangelista y Robert Holl como bajo. Dirige al Concentus Musicus Wien y al Tölzer Knabenchor (el Coro de Niños Cantores de Bad Tölz), cuyo maestro director era Gerhard Schmidt-Gaden.

El resultado, como podréis comprobar, es grandioso, sublime, digno de la Navidad. Feliz Navidad a todos, pues. O mejor, como empieza la primera cantata: Jauchzet!, frohlocket!. Auf, preiset die Tage! (¡Regocijaos!, ¡exultad!, ¡celebrad estos días!). 

lunes, 14 de abril de 2025

Oratorium Festo Paschali de Johann Sebastian Bach

Este año se cumplen 300 del nacimiento de la que, seguramente, ha sido hasta el momento la mejor obra musical escrita para conmemorar la Pascua.

Leipzig, 1 de abril de 1725, domingo de Pascua. Los fieles congregados en la iglesia de Santo Tomás escuchan este oratorio dos días después de, igual que había sucedido en 1724, escucharan la Pasión según San Juan. Está basado en la cantata profana Entfliehet, verschwindet, entweichet, ihr Sorgen BWV 249a, estrenada ese mismo año, cuya partitura se ha perdido, no así el libreto. El texto de este Oratorio de Pascua BWV 249 es probablemente de Picander, pseudónimo de Christian Friedrich Henrici, colaborador de Bach en sus cantatas escritas en Leipzig.

Pero más allá de los meros datos, que se pueden encontrar en cualquier lugar y probablemente mejor redactados que aquí, lo que ahora me interesa es proponer que nos recreemos en el aspecto festivo que recorre todo este oratorio. Muchas veces se piensa que la Semana Santa es un periodo triste del año, porque en nuestra sociedad tendemos seguramente a confundir tristeza con reflexión. Parece que cuando se es reflexivo se es también triste y aburrido. Pues bien, después del Viernes Santo viene la Vigilia del Sábado Santo y el Domingo de Pascua, momento para el que este oratorio está pensado como momento exultante en el que la contemplación y la reflexión se ven sacudidas por un sentimiento de júbilo y de vida. Eso es justamente lo que transmite este maravillosa obra.

La versión que os presento aquí es la de la Netherlands Bach Society, con Jos van Veldhoven como director. Está grabada el 23 de mayo de 2017 en una iglesia de Amsterdam, pues no nos olvidemos de que el Oratorio de Pascua fue pensado para ser escuchado en una iglesia. 

Espero que nos dejemos llevar por esta extraordinaria música, fruto del genio de Johann Sebastian Bach.

miércoles, 2 de abril de 2025

Suite introspectiva para violonchelo de Bach

Las Suites para violonchelo solo BWV 1007-1012 son unas obras imprescindibles en el repertorio musical de violonchelo. No conservamos el manuscrito del autor, sino una copia realizada por su segunda esposa, Ana Magdalena, que se puede fechar en 1720-1721.

Me resulta muy difícil condensar lo que suponen estas obras para mí, palurdo musical, pero sólo puedo decir que me extasían. Al escucharlas, uno se da cuenta de que el genio de Bach hace que se obre el milagro de estar uno solo con la música; el resto del mundo desaparece y se hace visible a través del lenguaje musical. 

Hay interpretaciones sublimes y memorables. incluso hay violonchelistas, como el gran Yo-Yo-Ma, que se han atrevido a interpretar las seis suites de corrido, en una misma sesión musical. No pretendo yo hacer una exposición completa de las seis suites, sino que me quiero centrar en una de ellas: la Suite nº 2 en Re menor BWV 1008 y la interpretación que presento aquí es una que a mí me gusta especialmente por su carácter intimista y la fusión que el intérprete, el estadounidense Steuart Picombe, logra entre persona e instrumento.

Es una grabación extraordinaria que tuvo lugar el 12 de febrero de 2018 en la sala vacía del Concertgebow de Amsterdam. Espero que la disfrutéis.

miércoles, 2 de febrero de 2022

Bach al piano y al órgano

A pesar de lo poquísimo que sé de música sí que me he dado cuenta de que, en general, la música barroca para teclado suena mejor en instrumentos como el órgano y el clave, que ya existían en la época, que al piano. Pero, claro, a veces me encuentro con grabaciones como la del pianista húngaro András Schiff de las Variaciones Goldberg o con pequeñas joyas como la que hoy propongo. Se trata de un arreglo del andante de la Sonata nº 4 para órgano en Mi menor, BWV 528 de J. S. Bach. El pianista es Víkingur Ólaffsson, un extraordinario intérprete islandés formado en la prestigiosa Juilliard School de Nueva York.

Si algo me ha llamado poderosamente la atención es la eterna suavidad y el regocijo y gusto en todas y cada una de las notas sin perder de vista el conjunto de la obra. Víkingur acaricia las teclas con firmeza y pulsación mesurada, con ternura y determinación, con una ambivalencia que es nuestro propio sentimiento. A mí me hace latir el corazón al unísono de esta música.

Con el fin de poder comparar cómo suena esta sonata al piano y al órgano, instrumento para el cual fue escrita, acompaño un vídeo con una preciosa interpretación de la misma pieza y mismo movimiento por parte de la joven organista lituana Karolina Juodelyte en el órgano de la iglesia de la Santa Cruz, en Detmold (Alemania).

Espero que mi sensación de paz sea compartida.




domingo, 30 de enero de 2022

Variaciones Goldberg

En la entrada anterior ya he hablado de uno de mis descubrimientos musicales: el clave. Y más aún cuando el clavecinista es Jean Rondeau. Pues bien, en esta ocasión no interpreta una obra del Padre Soler, sino del gran Johann Sebastian Bach: las Variaciones Goldberg (Veränderungen Goldberg BWV 988); obra completada en 1741 cuando el compositor era cantor en la iglesia de Santo Tomás de Leipzig.

La obra debe su nombre al clavecinista y discípulo de Bach Johann Gottlieb Goldberg. En realidad, aunque a los profanos musicales nos cueste creerlo, se trata de una serie de "ejercicios para teclado" encargados a Bach por el conde Hermann Carl von Keyserlingk con el objeto de que Goldberg, clavecinista de su corte, lo entretuviese con esta obra las largas noches de insomnio.

Obviamente, existen muchas versiones de las Variaciones Goldberg, sobre todo al piano. A mí me gustan especialmente la de Andras Schiff y la de Glenn Gould. Pero una vez escuchada la versión al clave que ahora propongo, me parece tan apabulladamente bella, compleja, completa e increíble, que la prefiero sobre las demás, sin que ello, obviamente, vaya en detrimento de las demás versiones de grandes intérpretes.

Espero que, al igual que me ocurre a mí, esta música se os meta en los oídos y la escuchéis hasta cuando no la oigáis.

domingo, 2 de junio de 2019

Seguimos con Bach

Una de las cosas que más me gustan en este mundo es intentar escuchar obras musicales eternas, que me sacan de mi cuerpo y me transportan en espíritu a su vida trascendente. En eso, no hay duda, para mí que no entiendo de música, Bach es insuperable.

Hoy, día de la Ascensión, podría compartir una obra preciosa, como es el oratorio que el músico de Eisenach compuso para este día, pero quiero compartir el siguiente vídeo en el que Jordi Savall, el violagambista, director y musicólogo español, junto con la Capella Reial de Catalunya y Le Concert des Nations, interpreta la Misa en si menor BWV 232. En ella, la profundidad y la delicadeza van de la mano para expresar lo que sólo Bach podía expresar.


domingo, 26 de mayo de 2019

Mi tocata y fuga en Re menor

En un mundo tan visual como es el nuestro, es difícil que al sonar las primeras notas de la obra que presento hoy muchos no piensen en imágenes cinematográficas del conde Drácula o del capitán Nemo, aunque en realidad se trata, quizá, de la obra más sublime jamás escrita para órgano: Tocata y fuga en Re menor, BWV 565, de Johann Sebastian Bach.

Recuerdo mi primer encuentro con esta impresionante música: fue en la preciosa iglesia de la Pradera (en alemán, Wieskirche), una muestra maravillosa de rococó alemán, obra maestra de los hermanos Zimmermann, de mediados del siglo XVIII.

Cuando comenzó a sonar el órgano sentí que todo mi ser se estremecía y que entraba en un estado parecido a un trance. La música me llevaba, elevándome, por los diferentes estados del alma, para acabar fundiendo todos en uno con una resolución propia únicamente de Bach. A partir de entonces, siempre que escucho esta obra me veo frente a la eternidad, todas las piezas del enorme rompecabezas que constituye la vida y el pensamiento humanos encajan perfectamente con un sentido trascendente. Deseo que no acabe la música y, acabando la pieza, no termina del todo, porque sigue resonando en mi interior horas y horas, llenándome de armonía.

Sé perfectamente que a lo que estoy diciendo no le estoy dando ningún apoyo de teoría musical, porque no la sé. Sólo hablo de emociones. Nada más y nada menos.

Os presento pues, esta extraordinaria composición de Bach. La interpreta un músico genial que nos dejó en 1981, el organista, clavecinista, pianista, y director de orquesta y coro Karl Richter. El órgano es el Órgano de la Trinidad (Dreifaltigkeitsorgel, en alemán) de la Basílica de Ottobeuren, en Baviera, Alemania.

domingo, 19 de mayo de 2019

La música y yo

Nunca he asistido a clases de música. En mi colegio no se impartía música en mis tiempos (más tarde todo el mundo pasó por la flauta). Por ello mis conocimientos musicales son bastante cercanos a la nada.

Pocas cosas hay en el mundo que me hubieran gustado más que poder entender y seguir una partitura y poder expresarme con un instrumento.

En fin, ¡qué le vamos a hacer! Descubrí la música con mayúsculas muy tarde y ahora, hecho un borrico, voy adentrándome poco a poco, no sin muchos esfuerzos, en el fascinante mundo de sentir y vivir con música.

Mis comentarios no serán fiables desde el estricto sentido musical, pero sí sinceros, porque se basan sólo en mis apreciaciones, en mis encuentros personales con la música, con el arte expresado con sonidos. Cada entrada, por ello, pretenderá únicamente mostrar mis gustos, sin ninguna pretensión más.

El punto de partida no podía ser otro más que, para mí, el mayor compositor de la Historia, alguien que era sólo música, que vio y previó todo y con una expresión artística propia de quien es la mano musical de Dios en la tierra: Johann Sebastian Bach. A modo de petición de perdón por mi ingreso tardío en el mundo de la música muestro a continuación el magnífico Erbarme Dich, de la Pasión según San Mateo. La estremecedora interpretación es de la mezzosoprano y contralto húngara Julia Hamari.

Erbarme dich, mein Gott,

um meiner Zähren willen!
Schaue hier, Herz und Auge
weint vor dir bitterlich.

Erbarme dich, mein Gott.