En la entrada anterior ya he hablado de uno de mis descubrimientos musicales: el clave. Y más aún cuando el clavecinista es Jean Rondeau. Pues bien, en esta ocasión no interpreta una obra del Padre Soler, sino del gran Johann Sebastian Bach: las Variaciones Goldberg (Veränderungen Goldberg BWV 988); obra completada en 1741 cuando el compositor era cantor en la iglesia de Santo Tomás de Leipzig.
La obra debe su nombre al clavecinista y discípulo de Bach Johann Gottlieb Goldberg. En realidad, aunque a los profanos musicales nos cueste creerlo, se trata de una serie de "ejercicios para teclado" encargados a Bach por el conde Hermann Carl von Keyserlingk con el objeto de que Goldberg, clavecinista de su corte, lo entretuviese con esta obra las largas noches de insomnio.
Obviamente, existen muchas versiones de las Variaciones Goldberg, sobre todo al piano. A mí me gustan especialmente la de Andras Schiff y la de Glenn Gould. Pero una vez escuchada la versión al clave que ahora propongo, me parece tan apabulladamente bella, compleja, completa e increíble, que la prefiero sobre las demás, sin que ello, obviamente, vaya en detrimento de las demás versiones de grandes intérpretes.
Espero que, al igual que me ocurre a mí, esta música se os meta en los oídos y la escuchéis hasta cuando no la oigáis.
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