Por fin saco fuerzas de nuevo para escribir otra entrada. A veces los días son grises, largos e interminables, pero no exentos de una sutileza sólo visible con los ojos del alma, con la música.
Si la depresión se instala a veces en nuestro pecho quizá pueda hacerse más llevadera con obras y artistas como la que aquí os quiero proponer: Regula Mühlemann. Esta fenomenal, dulce, sentida e impecable cantante (para mi gusto, especialmente de música barroca) me llena el alma de una paz indescriptible tras escucharla interpretando el aria Se pietà ... de Julio César en Egipto, del gran Georg Friedrich Händel. En el vídeo está acompañada por La Folia Barockorchester, dirigida por Robin Peter Müller. La grabación pertenece al concierto que tuvo lugar el 25 de abril de 2019 en el Kultur-und Kongresszentrum de Lucerna (Suiza), la ciudad en la que nació Regula Mühlemann el 7 de enero de 1986.
Personalmente, la paz que me inunda al escuchar con detenimiento a esta artista me viene por la luz de su voz y me hace pensar en que está cantando sólo para mí. Como dijo Martín Llade tras el Concierto de Año Nuevo de este año 2022: “La música es la matemática del sentimiento, la arquitectura de la personalidad, la pintura del color de las emociones, la más universal de las literaturas y la única de las artes capaz de esculpir en el tiempo y lograr el milagro de que una partitura escrita hace doscientos años suene como si acabara de ser compuesta exclusivamente para nosotros [...] La música es capaz de acercar a los pueblos como pocas cosas [...] Donde no hay música nunca podrá haber libertad”.
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