En 2013, al poco de haber sido nombrado Papa, el difunto Francisco concedió una entrevista al padre Antonio Spadaro, editor del periódico jesuita La Civiltà Cattolica. En dicha entrevista el pontífice hablaba de sus gustos musicales y destacaba un compositor, Mozart, y una obra: "Et incarnatus est", que forma parte de su Gran Misa en do menor K 427/417a. El Papa Francisco se limitó a decir de ella: "Es inigualable; ¡te eleva hacia Dios!"
Es muy difícil decir más con menos palabras. Puede tener que ver con el hecho de que el propio Mozart dejó la obra inacabada, pues falta parte de la instrumentación; además el Credo está incompleto, pues solo está compuesto justamente hasta los versos "Et incarnatus est de Spiritu Sancto / ex Maria virgine: et homo factus est". Asimismo, falta por completo el Agnus Dei. Me gusta suponer que el propio genio de Salzburgo no quisiera añadir nada más, consciente de la dificultad de llegar a cotas más elevadas de acceso a Dios por la música.
A modo de pequeñísimo homenaje, quiero proponer hoy la escucha de esta obra en la versión del Concierto de Adviento de 2019 desde la Frauenkirche de Dresde. Interpretan la soprano suiza Regula Mühlemann y la Staatskapelle de dicha ciudad alemana, bajo la dirección de Alondra de la Parra. Una versión, a mi juicio magnífica, que quiero que sirva de homenaje a un buen hombre: el Papa Francisco. D.E.P.
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